jueves, 19 de noviembre de 2015

La cuerda de la memoria nombra a Camille Claudel

Rueda
la rueca del tiempo
rueda.

Ruedan por encima
Rodin ruin arruina
tu arte milagro;
rubí, tu vida,
              rueda.

Eres clavel de barro Camille
corazón ceniza.
Lámpara encendida
en una habitación sin puertas,
de ventanas cerradas, sin cortinas.

Luz, y rueda.
La rueca del tiempo
rueda.

Esperar en los huecos
esculpir en yeso al silencio
a la hoguera.
Volcar el bronce
para rellenar la ausencia.
Dar volumen a la mirada
y al abismo.

Crepita
el misterio de lo injusto.
Eres la llama que habita
en un pozo negro y húmedo.

Rueda
la rueca del tiempo
rueda.
Rueda por encima
tu madre rabiosa, rueda.
Y eres clavel de barro bajo su pisada
bermellón enclaustrado.
Claudel, clavel en estambre.
Camille,
deshacer en tierra a Camille.
Camille desaparecida.

Una sucesión de mujeres tiran
aguantan la cuerda
y tus manos son lámpara
que ilumina el contorno de la carne.
Una poeta escribe
el balcón de tu casa abierto
claveles lozanos
calentar tu corazón de invierno
vaciar los moldes y tocar piedra.

Una cuerda al tiempo,
una cuerda.

Salir del pozo oscuro,
achicar el agua sucia
destejer la desmemoria
bombear el latido,
pronunciar tu nombre.
encender el fuego.
Rueda
la rueca del tiempo
rueda.

Borrar el tiempo de olvido.
Sobre ti
nunca más la ceniza y el agua oscura.
Camille Claudel, escultora y artista,
una gran mujer mordida.


Vera Moreno. 

Poema que ha obtenido el segundo premio del certamen Palabras de otoño. (Asociación de mujeres creativas Rosa Montero).

viernes, 30 de octubre de 2015

Quince años después, la niña bonita

Me encantaría que mi padre muerto me despertara en un youtube, que me contara qué tal se vive sin ropa, sin hambre, sin desempleo, sin stress; que me contara cómo es la sociedad igualitaria de los ya fallecidos; que me dijera qué echa de menos y cuáles son sus nuevos gozos.

Me encantaría que mi padre muerto me despertara en un youtube y me diera instrucciones para arreglar los pinchazos de la vida (esta vez prometo prestar atención o darle más veces al play). Ya aprendí, padre, que no vivimos toda la vida, que ya no podré ver a Javier Krahe en el Clamores, que la vida sigue y nunca sabemos cuándo y quiénes nos quedaremos fuera.

Que en un vimeo mi padre me volviera a enseñar a defenderme sola: de las navajas de la calle, de los cuchillos silenciosos del trabajo, a defenderme de las palabras ácidas, las miradas corrosivas y los abandonos.

Un padre muerto en el ipad del sueño, galopando padre, sobre la yegua de la vida, un muerto que me hable en tutoriales del youtube del gen prehistórico del que yo procedo, para reconocer los errores familiares y los aciertos.
Finales de octubre, 2015

lunes, 18 de mayo de 2015

Sobre la tormenta y la fabricante de palabras



Tiembla el amor
cuando se quiere empezar desde cero.
Tiembla la poeta y el rayo.

Se abre la tierra
y entra el humor de lo más negro.
Arde el palo santo.
Se precipita el aguacero
cuando una consonante tiembla.

La domadora de caracoles pelirroja
se ha ido.
Llueve sobre el papel en blanco.

¿Por dónde se comienza
cuando se tiende a cero?
Sin duda, el principio es la tormenta
luego 
canta el silencio después del trueno,
es decir, se escucha
con el cuerpo al desnudo
el nacimiento del sonido vocal.




jueves, 14 de mayo de 2015

El ojo de Van Gogh


Como clara de huevo y yema
así, roto y al aire libre
es el ojo de Van Gogh. 

Azotado por el viento 
en la llanura del cereal
con los bolsillos vacíos
y el trazo agitado
así es Vincent,
tan expresionista.

El impulso rompe la reja
del sanatorio que no sana
y llora el ojo tras el rayo.
Su árbol de verdes y amarillos
es carbón y ahora muerte. 

Llora el ojo de Van Gogh
tras la ventana
y yo observando
la herida en la corteza  
recojo su pupila de agua.




Van Gogh. Asylum 1889


sábado, 9 de mayo de 2015

La falta en la Presentación Oficial de La Luna y otros Espejos en el Bogui Jazz



Los procesos suelen ser largos, y cuánto más caminamos el resultado luego es más bello. La Luna y otros espejos ha ido creciendo con su propio ciclo. El talento y la tenacidad de Cristina Mora han logrado un resultado afrutado como el de los mejores vinos, de éstos que permanecen en boca y quieres más.

El público entregado llenó la sala y la energía brilló desde el centro hasta el más pequeño rincón de una de las salas de jazz más cuidadas en la capital de este reino.

Cristina radiante, muy bien acompañada por Ander García al contrabajo, Ariel Bringuez al saxo, Marcos Collado a la guitarra, y un entrañable batería cubano maravilloso, de quien no recuerdo su nombre por puro original que era (lo buscaré) hipnotizaron al público.

En un momento del segundo pase, tuve la buena fortuna de ser invitada a recitar uno de mis poemas: La falta (Poema que fue seleccionado para el Premio Voces Nuevas de la Editorial Torremozas en 2013). El paisaje sonoro que crearon entre todos fue un regalo para mí y la audiencia. La fusión de los lenguajes el musical y la voz hablada es un territorio lleno de tesoros, que se me aparece como mi camino predilecto.

Espero y confío en que disfrutéis de esta breve prosa poética tanto como nosotros cuando la hicimos.

Muchas gracias al Bogui Jazz por cuidar los detalles y hacer que el concierto fuera inolvidable.

Para conseguir el cd de Cristina Mora & Ander García solo tienes que escribir un mail a ésta desde su página web.


www.cristinamora.com




jueves, 30 de abril de 2015

Ven, hoy te lo diré


Para unos ojos 
que sepan leer con las manos
un corazón oscuro que se abre
como una nuez.

Para los oídos 
que escuchan el latido 
de apertura.


Para unos pulmones
que me acompañen al respirar
al  c 
        a 
          e
             r
al levantarme
al despertar.

Para unas manos 
que hagan de cuenco
cuando tengo sed de
una brizna de hierba
y un lápiz.

Para una sonrisa
que contenga y expanda las letras
del mensaje de la lluvia.

En definitiva, escribo 
para absorber metáforas  
al releer.

miércoles, 15 de abril de 2015

Una tirada de la máquina de lanzar palabras



No me escribes en mayo, y la vida anda muda. 
Me niego a la ceguera.
No me escribes y en el sueño me invaden muertos,
y los dientes se me caen irremediablemente,
y mis muelas, mis dulces muelas, se rompen
y suplico, una y otra vez, 
que el sueño sólo sea sueño,
y que si no me escribes, no me importa,
pero que no caigan,
que las encías y las raíces se queden en mi boca.


Lloro 
por mi muerte, 
por la muerte de mis palabras 
en la lengua,
en tus labios,
en mis manos.
Silencio sin saliva.
Dientes de leche, blanco sin sangre, sin sol,
sin verano, a chorros.

El arco iris en mi boca, en mis ojos de arroz,
en la mañana, en la ventana
en el camino hacia donde va mi corazón
y tu corazón.

No me muerdas en verde, 
desde el embrión no me escribas
¿quién quiere prolongar una espera hacia lo oscuro?
¿quién quiere romper los puentes
y pisar las miosotis de mi mesilla?
¿quién quiere ser querido si no hay
letras para bordear esta herida,
si ya no crujen las sílabas de celulosa
si ya las vacas no nos despiertan desbocadas
en su bajada por la calle?

¿Y quién sueña en mayo con tu muerte
con la mía, con la huida de Galeano?
Yo... Ahora sabes que somos más hermanos
porque, aunque no reciba tus mensajes,
sé que hemos compartido lecturas
y su papagayo 
es nuestro papagayo
verde.





viernes, 10 de abril de 2015

It´s raining cats & dogs



Llueven alfabetos
que persiguen lentos las huellas de los animales.
Llueven idiomas
que me susurran del ojo el color de la palabra,
y yo serena y silvestre de tanta nube
me detengo en la esquina de esta casa rota.

Llueven alfabetos
y desaparecen los trazos del temor a lo incierto.
El alfabeto de las olas
escribe el nombre de las plantas
en círculos enhebrados
con la baba balbuceante del caracol.

Mis mejillas rellenas de violetas
son ojo del perfume y el desafío
como el relámpago sobre el campanario
y llega la tormenta de luz en la bruma.

En este alfabeto de hielo
que rompe el hueso de la muerte oscura
suenan las campanas para espantar a 
la tempestad de las letras.

Y yo serena en esta esquina

silvestre de tanta nube.

Abril, 2015

jueves, 9 de abril de 2015

Una montaña de pétalos



Me dejaste una montaña de pétalos para que te reescribiera de nuevo el latido.



Imagen obra de Pina Bausch.
Texto Vera Moreno

jueves, 26 de marzo de 2015

Hoy ya es casi mañana

En el día de mañana
escribir desde las branquias será fácil.
Beber del barro, comer el jugo del plástico
será fácil.

En el día de mañana lo difícil será
que la luz nazca de los almendros en flor
que los niños jueguen juntos en la calle
que los libros se lean con calma
que no sean pasta de papel
será difícil, muy difícil.

En el día de mañana
la incertidumbre estará garantizada
la pobreza será una taza de café vacía
cada mañana. Un plato de cocido sin garbanzos,
unas lentejas sin olla, solo piedras.
Y muchas bocas, tantas bocas
cada mañana.

Vendrán 
los mosquitos, las cucarachas,
la medicina seguirá portando dolor.
Vendrán días de lágrimas sin abrazos
el calor será un recuerdo.

Anoche el candil me mostró el mundo
hoy solo queda romper la cuerda
para que el sinsentido muera desolado
en el día de mañana.


martes, 24 de marzo de 2015

Nunca cantan las hormigas dentro o fuera del hormiguero



Esas malditas hormigas negras decididas a saquear la marmita.
Estas malditas hormigas que sin pausa fagocitan el sol
y esconden sus tesoros en hilera.

Estas diminutas malditas hormigas tan negras, tan hacendosas,
tan ora et labora,
tan monotemáticas, tan ahorradoras
para el robo sistemático de migajas y botines.
Tan hormigas.

Duermen de noche y patita a patita
caminan a por su comidita
y patita a patita se llevan todo
a su casita.

Tan malditas. Algún día
las cigarras demostrarán que todo ha sido
mala prensa.

jueves, 19 de marzo de 2015

En el día del padre, y del espíritu santo

Yo no sé lo que es tener un padre de 60 años. Pero sí he sido afortunada y he sufrido junto a él cuando cumplió los 33. Una gitana le dijo que moriría joven y su tormento era mi angustia infantil: a los 33 murió Jesucristo, ¿seré yo igual que él? glups!! Cuántas noches rezando para que no se muriera. Es probable que mis lágrimas le sostuvieran alegre y feliz hasta los 52, gracias a no sé qué circuito invisible por el cual los hijos redimimos a nuestros padres y madres. Fue un hombre muy querido por todos, tanto que cuando llegamos al cementerio pensé que había una inoportuna y extraña manifestación en la puerta, tanto que hubo que pedir un coche extra para que le pudieran llevar todas las flores, tanto que mi abuela, su madre, Doña Max, decidió ir tras él. Su eternidad perdura por encima y por delante de los 15 años que llevamos de su ausencia.

Tenía carisma mi viejo, aunque se fue joven. Tenía un don especial, transformaba la tristeza en una broma surrealista y disparatada, nos hacía reír siempre. Dominaba el arte fronterizo de cruzar la ficción y la realidad como nadie: solo comíamos colifor rebozada, (puajj) porque nos aseguraba a mi hermano y a mí, que era tiburón, y claro, si aquello era tiburón cómo no íbamos a probarlo. Las patatas a lo pobre eran patatas al pelotón, (y nos teníamos que poner los tres muy juntitos detrás de mi madre, en pelotón, para suplicar que nos diera un adelanto de patatas al pelotón antes de que llegaran a la mesa), y las alcachofas a la plancha eran alcachofas plunch, (solo si eran plunch me las comía, ¿de verdad que son plunch? Sí, claro, son las auténticas plunch). Jajaja. Tardé muchos años en darme cuenta de que en Robledo de Chavela los cazamoscas gigantes, no eran cazamoscas como nos decía mi padre cuando íbamos a ver al tío Costa, a su chalet de Valdemorillo, sino antenas de la NASA que se comunican con el espacio. Aún así, a mí me sigue gustando llamarlos cazamoscas.


Con el tiempo acepto que la materia no es del todo tan importante, porque sé que tengo y no tengo un padre de 68 años, ó de 52 constantes, tan cierto como que todos los días desayuno avena para dar fuerza a la mañana. Debo confesar que estas dos certezas me hacen ser resilente y feliz.

viernes, 13 de marzo de 2015

Writing in a fridge

Entré en la nevera
buscando un poco de leche
y me quedé a vivir.


Hace frío entre las acelgas
y ese adentro que soy yo misma.
En la bandeja de arriba
se me queda seca la garganta.

Miro los huevos caducados
en lo alto de la puerta
no estoy segura
en este frigorífico siempre hace tanto frío.

Mis versos estalactita
congelan el latido y el horizonte,
¿cuál es el horizonte dentro
del cajón de las verduras?

Aquí no hay piedras
para medir el peso de la duda
y la fuerza inexacta de la gravedad
de un poema.

Tal vez haga frío,
aquí adentro
dentro de mis costillas,
junto a la fiambrera
del queso en lonchas sin lactosa.

El brócoli de mi coño
amarillea en marzo 
como una mimosa.

Y la duda
es luz
¿Quién abrirá la puerta?
Callad al motor nevera
que me dicta
ad infinitum
que habito en el país equivocado.



Marzo, 2015.


Imagen Antonio López. 1966. Nevera de hielo.

miércoles, 25 de febrero de 2015

Cuando el río ya sólo es puente


Quiero que tu lado sea mi lado
le dije al árbol.

Que tus brotes de almendro
me sorprendan cantando
que tus ramas, mis abrazos.

Mis ancestros, tus raíces,
tus frutos, mis criaturas perfumadas.
Estoy cruzando el puente
quédate en tu lado, árbol.

Que el puente sea el mismo puente
que la plaza amanezca vestida de blanco.
Que tus pétalos sean mi risa.

No puedo más,
cruzo en ámbar todos los semáforos.
Quédate, estoy cruzando.

Quiero dormir y vivir
en esa orilla.
Que tu lado
sea nuestro lado.

miércoles, 18 de febrero de 2015

A un ordenador amnésico



Te lo diré con ceros y unos,
por binario y número primo.

Por el número PI te lo suplico,
por favor,
por favor,
recuerda el archivo 
de la última versión
de mi poemario sobre el olvido.

miércoles, 11 de febrero de 2015

lunes, 9 de febrero de 2015

Viernes 13 de febrero. Mujeres al borde



Antonio Benicio nos ha convocado a 5 mujeres poetas que combinamos la garra con nuestro amor por la belleza; la materia y lo invisible.

Viernes 13 a las 19.00 en la Tragona, junto a la Plaza Mayor de la capital del reino.

Si quieres vivir la intensidad y la sutileza, no lo dudes, tienes una cita el viernes 13 de febrero en La Tragona.




Furia

(Poema olvidado. Rescatado del ipad)

Llevar el centro de la tierra en el pecho
arder por dentro
disparando astillas.
Apartad a los niños para no abrasarlos.

Soltar bombas con lengua
ser lluvia ácida
degradar la injusticia.
Proteged a los árboles por amor a su corteza.

Cortar con el sable afilado
la mentira, la traición y
dejad como un filete de ternera
al corazón
                  sin espinas.

Apagar la tele para que se escuche el grito
y rotemos sobre la tierra
y llegue ya la era de acuario.
Cuidad con las manos la educación, la salud.

Maldecir, blasfemar
contra los aniversarios de guerras impronunciables
para enterrarlos en un pozo hondo,
muy hondo. Tan negro.
Echad arena, mucha arena.

Ser dragona y arrasar el mal (punto).
Desollar la corrupción (punto).
Herir hasta el silencio a los ignorantes,
sin vacilar. (Punto final).

Mecerse bajo el abrazo
temblando.
                 Amar.

Saliva roja con saliva azul
herida sobre herida.
Respiran las palabras antiguas
sin observar el repliegue de las branquias.
Ser pez y besar oxígeno.
Ser agua y elegir burbuja.

Las muchachas buceadoras
rescatan el brillo
           la perla aferrada al miedo.
Permanecer
           como el rumor de las olas.

Vera Moreno. 24 de diciembre 2014.

jueves, 22 de enero de 2015

Antonio Gamoneda


Ha venido tu lengua; está en mi boca como una fruta en la melancolía.
Ten piedad en mi boca: liba, lame, amor mío, la sombra. 

domingo, 18 de enero de 2015

Menú del día


Lengua de cerdo
Lenguas viperinas
Lengua do inferno.


Dicen las malas lenguas
que el mercado lo regulariza todo.
Mentira.

Lengua de cerdo
Lenguas viperinas
Lengua do inferno.

Dicen los deslenguados
que la tele es una mierda.
Verdade.

Sin pelos en la lengua digo 
que estos dirigentes
tragan caviar beluga como cerdos.
Ascazo.

Con lenguitas bífidas 
nos recorren húmedos  el bolsillo
y la factura de la luz.
Ladrones.

Lengua de cerdo
Lenguas viperinas
Lengua do inferno.

Pero no. Que no nos toquen 
el corazón, la salud.
Pero no. Que no nos toquen
el intelecto, la educación. 
Pero no. Que no nos abrasen
el talento, la cultura. 
Pero no. Que no nos repriman
en la calle, en los centros autogestionados,
la libertad.
Je ne sui pas Charlie Hebo y merezco
un país que me proteja, y me dignifique
no que nos aplaste.

Por el momento, hoy comemos
lengua de cerdo
Lenguas viperinas
Lengua do inferno. 
Usted elija.

viernes, 16 de enero de 2015

Bailaora

Atornillen a esta mujer a la tierra, atorníllenla.
Atorníllenla, que ya no sabe 
ni donde se encuentra su propio pico de pájaro salvaje.
Atorníllenla. 
Atornillar las plumas para desvanecer el falso vuelo.

Los tornillos caídos de su corazón deshecho.
Atornillen y engrasen a ese cuerpo
que ya no sabe cómo giran sus crestas ilíacas.
Dar aceite, engrasar con aceituna al espejo doble
para que se vea. Se mire y vea.

Atornillen sus rodillas para que acepte lo inaudito
Atornillen sus pies para sostener tanto desequilibrio.
Devolver las arandelas robadas a esta mujer
sin destornillador, pero con martillo. 

No pasarse de rosca.
Aunque no lo parezca,
aunque la descomposición del alma dicte 
la llegada del abismo irreversible
esta mujer, en esta cama deshecha, 
entre estas paredes del desahucio,
en este barrio que se olvidó de su gen obrero
en esta ciudad policiaca 
en este centro descentrado y capital
en esta injusticia sin cerebro 
esta mujer es una maquinaria perfecta
para lograr que la vida sí tenga sentido
y nos ofrezca el alimento que buscamos.
El arte.

Hambre desesperada
con el estómago repleto
de tornillos perdidos, cristales rotos y sangre oscura. 

Será el destornillador, sin permiso, 
quien recomponga el corazón y las alas
para poner fin al triunfo de los miserables. 

Vera Moreno. Enero 2015



Dedicado a Mercedes Moreno. Bailaora.

Miedo ancestral


El pequeño animalito que duerme a mi lado 
no respira, 
no se le siente.
Sufro al lado de su espalda
toco su lomo
y sin saber cómo, rezo.
En un instante mortal y eterno
busco sin encontrar un santo, una diosa
que me devuelva su nariz de hollín
su pulmón de alquitrán.

Ajusto mi mano sobre su pecho
peludo, de jabalí doméstico, 
friolento.
Toco su pezón izquierdo, 
de margaritas
pulso el interruptor
deseando ese ruido carbonatado
de exfumador arrepentido.

Pulso 1,2,3
1,2,3,
aprieto su cuerpo contra el mío
para dar calor a este corato salvaje
de sangre turbia y sonrisa cereza.

Te despiertas y me preguntas por no sé qué ruido
mi sonrisa masculla un no sé

mientras doy gracias a la vida por traerte de nuevo.