domingo, 24 de enero de 2010

Si los árboles hablaran

Anclado en un sol
aferrado a una tierra
sin agua
me estiro cada día
para tocar el cielo,
me estiro cada noche
por debajo de la tierra
buscando alimento.

Veo a mis jóvenes
delgados como hilos
correr furtivos.
La noche se los lleva
al otro lado del Estrecho.

Algún día
mi madera flotará sobre olas bravas
y algún hijo
desnutrido de esta tierra
se aferrará a mi tronco.

Juntos, exhaustos, rozaremos el cielo.
...Silueta de papel que nos desprende...

2 comentarios:

  1. Hermoso y solidario poema. Y con aciertos literarios indudables. Poesía diferenciada y personal, pero saliendo de ti, qué bonito...Very nice, Nelken.

    Port

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  2. Gracias por compartirlo con nosotros

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