lunes, 18 de enero de 2010

La pantalla que se convirtió en nevera

Tengo una ventana que me abre al mundo
a veces, reduzco el mundo a una pantalla.

Descalza me lanzo al macworld, al skype
del tripazo sobre la cama resurjo
con mensajes, fotos, amigos, vídeos musicales.

El impulso en esta gran piscina me refresca,
calma mil ansiedades. El salto me expresa.
Click, click, click navego, estoy aquí.
Click, click, click tecleo, luego existo.

A veces, la pantalla se reduce a un spam,
a un ppt que no abre, a un tiempo perdido
que navega. Navego perdida entre pestañas
que no me llevan a nada.

A veces, mi TFT es la nevera que no seduce
el billete de avión con retraso
me cuelga y no descanso.
Descarga dormida me inquietas.

Yo no sé, pero diría que, a veces,
me da sensación de hartazgo, abro
las cuentas como quien abre la nevera llena
y no ve nada.

5 comentarios:

  1. Es que el contenido de la nevera no está en en el objeto sino en los sujetos que abrimos la nevera.

    Port of frozen foods.

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  2. y esa pantalla...es la segunda conciencia. Difícil relación entre ambas, difícil resolución, y difícil coexistencia.Pero ahí están, impasibles. ¿o no?. Mucho hay que pensar todavía acerca del significado de este cerebrito, este alma portátil, que nos han trasplantado sin cirugía.
    Me ha gustado tu reflexión, cuasi poética, per acertada.

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  3. y esa pantalla...es la segunda conciencia. Diícil relación entre ambas. Todavía no hemos asumido ese cerebrito portátil que nos han trasplantado sin cirugía.
    Me ha gustado tu reflexión. Un abrazo.

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  4. Por mucho que mejoren la resolución de la pantalla, es verdad, la relación entre los humanos y las mentes artificiales cada vez nos sorprende más por desconocida y no haber precedentes.

    Por el momento estos cerebritos de los que hablas detectan nuestra adrenalina y se estropean cuando más los necesitamos. ¿qué harán cuando detecten nuestras endorfinas?

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