En el leve espacio de un coche


Te oigo todos los días. Dices que vives solo y cuentas al parabrisas: ayer, otra vez, me cabreé conmigo mismo. Sigue cantando y relájate.

Tu volante.

Comentarios

Entradas populares de este blog

La mejor obra de arte es un árbol

Las cenizas de Max, mi abuela

El gimnasio de los rotos ya está en librerías. Guía de lectura y reseña de Leonardo Reyes Jiménez