Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como tierra y cielo

Las barrenderas de nieve

Imagen
Os veo subir cuando el cielo blanquea azules. Empujando las madres corajes suben por las cuestas de Hortaleza, hace frío y pese a clarear, decido encender la luz de la habitación. Dos horas más tarde salgo a coger el coche y ellas, pala en mano y botas de plástico en los pies, levantan quintales de nieves sucias, lágrimas negras que pesan como hijos sin padre. Os veo acicalar las calles, borrando rastros caninos, presiento cuando volteais los bloques de nieve vuestros músculos escondidos tras la ropa impermeable y fosforescente. Sonrisas apretadas frente al frío, llueve. Ahí est áis, barrenderas de nieves con trajes de hombres refregando la calle para que no temblemos por miedo a caernos, para que no nos deslicemos en aterrizajes doloridos. Montañas de nieve gris resbalan por vuestras palas para aterir las raíces de árboles desnudos de ramas, tan poca tierra queda en esta gran ciudad. Observo cómo caminais de vuelta reteniendo carros, bajando cuestas, desafío a la gravedad y, ...

Desde la tierra al cielo

Desde la tierra al cielo dijo la niña a su hermana mayor, así es cómo te quiero. A veces, quiero plantar árboles con raíces en las nubes; que las ramas acaricien el suelo que besen los frutos que duerman bajo una almohada de pétalos blancos de cerezos quiero que los niños jueguen con las sombras del verano. Las ramas rozando la tierra, muchas veces quiero. Y no es que se equivoquen todos ni que sean aburridamente sumisos predecibles descoloridos sino que rechazo la geografía de la lógica y desprestigio el sentido obligatorio. El camino es reconvertir el orgullo, aceptar lo básico, creer que lo que va antes no va después y decir: Te quiero árbol, hermana, trabajo desde la tierra hasta el cielo.