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Bon jour Alice in LalaLand

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Bon jo ur belle, mastico tierra y me acuerdo de ti Alice in LalaLand resbalo por la nieve cálida de los Jiménez y encuentro todas las llaves, todos los bolsos perdidos, Alice in LalaLand. Bon soir, mágica en el paraguas del tiempo tan inmadura Alice, sweet heart. Retrocedo ante las galletas cautivas que se esconden en el tarro de lo profundo. Esta vez, princesa, quiero escalar, derretir laberintos de cristal. Dejo tus zapatos junto a la almohada ahora ando descalza como Ariadna, que duermas bien Alice in LalaLand.

Sintiendo Sol, siendo centro

Son las tres menos cuarto en el reloj de Sol. Estoy en el kilómetro cero; el centro de todos los centros. Extiendo los brazos en idéntica hora recibo a Sol, pese a la lluvia, estando en centro, siendo mi salvaje centro. La lluvia fría me siente viva. Mi reloj recomienza a andar. Como si fuera la primera vez, me dirijo a estrenar casa por un largo tiempo. Tres menos cuarto, Sol.

Tarde contiene arde

Llegar tarde es rojo oscuro. Un granate que pesa. Las horquillas de mi pelo quedan sueltas. Será que no fuera tan tarde aquella tarde. Tu mirada se confunde con el fondo de una cloaca, será que arde nuestra última tarde. Llegar tarde es rojo oscuro. Un granate que pesa. Variación I. Tomo secreto. Port.

Jugando con la madeja del tiempo

Es de noche y Penélope deshace los hilos del día semanas de urdimbres tejidas con impaciente espera. Las lanas van y vienen los brazos oscilan de un lado al otro mi hermano y yo mirándonos con ojos monótonos los brazos extendidos expuestos a los dictados de la madeja derecha izquierda izquierda derecha tum tum pared contra pared y al fondo, la chimenea. En un ir y venir nocturno de lanas la mano ágil de mi abuela para el juego del tentetieso el ovillo está hecho. Ya está niños, es suficiente por hoy. Penélope en cambio trajina sin descanso. Sus noches de telarañas consumen la vela de la esperanza su corazón es más intenso. Saltan chispas de los sarmientos encendidos miro por el hueco negro de la chimenea y en lo alto, el universo. Todos los deseos alumbran la noche. Creo en la magia. Salgo al jardín estrellado y oscuro. Escucho las voces nocturnas de Penélope: Déjame que te quite las telarañas amor Esas marañas de silencios y distancia que nos enredan Ven Quítame los velos de rencor y...