Desde la tierra al cielo
Desde la tierra al cielo dijo la niña a su hermana mayor, así es cómo te quiero. A veces, quiero plantar árboles con raíces en las nubes; que las ramas acaricien el suelo que besen los frutos que duerman bajo una almohada de pétalos blancos de cerezos quiero que los niños jueguen con las sombras del verano. Las ramas rozando la tierra, muchas veces quiero. Y no es que se equivoquen todos ni que sean aburridamente sumisos predecibles descoloridos sino que rechazo la geografía de la lógica y desprestigio el sentido obligatorio. El camino es reconvertir el orgullo, aceptar lo básico, creer que lo que va antes no va después y decir: Te quiero árbol, hermana, trabajo desde la tierra hasta el cielo.