Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como mi abuela

14 de abril de 1931, día de la II República en España

Imagen
Aún hoy se cuestiona la herida de España, muchos la quieren olvidar y otros amordazan, bajo una malentendida Justicia, la intención de reparar una deuda histórica oculta bajo un silencio de control social. Algunos la mantenemos viva como portadores de ese hilo rojo del que venimos. Hoy 14 de abril de 2010 quiero compartir con tod@s un poema que escribí a borbotones hace años en Asturias en el silencio de una casa que era una aldea, reducto olvidado de la civilización, donde mis únicas compañeras eras las manzanas verdes de los árboles, la ropa tendida en la montaña, y las cortinas blancas de la casa que no paraban de volar queriendo salir de la tarde. La memoria es caprichosa y ante la falta de estímulos urbanos surgió mi A borbotones que cuenta parte de la historia de mi familia, un conflicto entre hermanos que tuvo lugar durante la guerra civil española. Las heridas emocionales se pueden abrir para sanar con un objetivo: hacerlas pequeñas y cada vez más pequeñas, para que descans...

Las cenizas de Max, mi abuela

Imagen
Por las noches mirábamos el fuego, mi abuela y yo. Nos fascinaba la danza de las llamas. Para mí el mayor regalo era bucear en la chimenea oscura, y alcanzar el brillo de las estrellas en lo alto, que sin duda, me miraban a mí, dispuestas a proteger nuestros sueños para el futuro. Mi abuela no me dejaba acercarme tanto al fuego como yo quisiera, obstinada en alcanzar la complicidad con las estrellas. Así que después de horas de dar la espalda a la televisión y seguir el vals de los sarmientos crepitantes, pesarosa me iba a dormir, no sin que antes me hiciera una trenza y jugásemos al calor entre las mantas, junto con mi hermano; todos en la misma cama grande de sábanas húmedas bajo una noche estrellada, sin nubes y con los silbidos del viento que azotaban a las persianas. A la mañana siguiente, limpiábamos juntos la chimenea y echábamos las cenizas en un cubo de zinc, entre mi hermano y yo sacábamos el cubo al porche para que mientras desayunábamos se fueran enfriando las ascuas de...

Jugando con la madeja del tiempo

Es de noche y Penélope deshace los hilos del día semanas de urdimbres tejidas con impaciente espera. Las lanas van y vienen los brazos oscilan de un lado al otro mi hermano y yo mirándonos con ojos monótonos los brazos extendidos expuestos a los dictados de la madeja derecha izquierda izquierda derecha tum tum pared contra pared y al fondo, la chimenea. En un ir y venir nocturno de lanas la mano ágil de mi abuela para el juego del tentetieso el ovillo está hecho. Ya está niños, es suficiente por hoy. Penélope en cambio trajina sin descanso. Sus noches de telarañas consumen la vela de la esperanza su corazón es más intenso. Saltan chispas de los sarmientos encendidos miro por el hueco negro de la chimenea y en lo alto, el universo. Todos los deseos alumbran la noche. Creo en la magia. Salgo al jardín estrellado y oscuro. Escucho las voces nocturnas de Penélope: Déjame que te quite las telarañas amor Esas marañas de silencios y distancia que nos enredan Ven Quítame los velos de rencor y...