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Baby steps

Guardo en la caja de los hilos la palabra tirar. Soslayo del contenedor de reparto una sonrisa, un a mí sí me vale. Saco uno a uno los alfileres del acerico seco de mi corazón. Introduzco en mi dedo capital, corazón, el dedal que mueve y protege mi destino. Preparo la tela de lino. Me decido por el color vainilla. Hilo y tela rompen el maleficio de lo tirado. El dedo corazón roza los bordes: la tela y el telar, el pulgar y la tela, roces. La urdimbre, el gusto por bordar la vida. La aguja daña para unir. El dedal acompaña el camino. La intención es el valor. La acción, el traje nuevo. Transformo mi voluntad de caer tirada, de liberar el pasado, por un deseo de dar, por la conveniencia de saber estar y adentrarme en el hacer aquí y ahora, sin preámbulos. Compro calcetines nuevos para dejar de andar descalza. Me siento para continuar. Os recomiendo la película Bright Star de Jane Campion, la directora de Nueva Zelanda conocida por El piano. Bright Star narra la historia de...

Conversación secreta

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Ilustración Paz Aymerich http://www.paz-aymerich.com/ Las luces de mi pequeña ciudad se apagaron, me pregunté que quién lo hizo, pero sabía que en ese momento importaba poco, sólo me quedaban adoquines destartalados por tentar a punta de zapato como respuesta inmediata a mis preguntas y maldiciones. De pronto sentí la noche cerrada, pese al calor y la ausencia de nubes. La sentí silenciosa, pese al eco de las risas del público urbano que contemplaba, con asombro y gran atención, al mimo de Sol que actúaba a altas horas de la madrugada. Todavía su imagen y la risa resonaban en mi memoria. La algarabía popular de fiesta nocturna improvisada en pleno centro de Madrid desaparecía de mi mente según avanzaba de camino a casa. La calle donde vivo se transformó en una bajada oscura, sin velas. Los tacones, que ya me mataban desde horas antes, inestabilizaban aún más mis pasos, ralenticé mis andares de zancuda inexperta y dejé que mis brazos equilibraran tanta zozobra. Canté ...

Bon jour Alice in LalaLand

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Bon jo ur belle, mastico tierra y me acuerdo de ti Alice in LalaLand resbalo por la nieve cálida de los Jiménez y encuentro todas las llaves, todos los bolsos perdidos, Alice in LalaLand. Bon soir, mágica en el paraguas del tiempo tan inmadura Alice, sweet heart. Retrocedo ante las galletas cautivas que se esconden en el tarro de lo profundo. Esta vez, princesa, quiero escalar, derretir laberintos de cristal. Dejo tus zapatos junto a la almohada ahora ando descalza como Ariadna, que duermas bien Alice in LalaLand.

En la coqueta

A mí siempre me ha gustado la ropa por el suelo: paisajes alocados, sugerentes que aún hoy, me siguen encendiendo. Así cuando Miguel me convenció para subir a tomar una copa en su pisazo de Chamberí, me resistí algo, porque aunque a veces soltábamos las mismas frases, en otros momentos pensábamos radicalmente distinto. Eso fue lo que ocurrió, cuando descalza anduve por el pasillo de tarima para descubrir su estancia sepulcralmente definida. La luz de las farolas apenas entraba por el estor y se podía apreciar ese silencio propio del jardín japonés. Una vez que tomé la decisión de quitarme los zapatos, estaba dispuesta a desnudarle y lanzar su camisa, su cinturón, sus calcetines por los aires y, que el azar hiciera el resto. Ese orden cósmico que todo lo dispone en su justo lugar me volvía loca. Llegamos a un punto de fricción, o varios. Mientras jugaba con sus cordones, él rodaba por el suelo para colocar la camisa. Entonces, con un zapato en la mano me alcé como una diosa cabalgand...

La higuera

En urbangarten hay un patio con las puertas abiertas. En el centro, serena, la higuera. Su perfume me envuelve en nostalgias, futuros y momentos. Mis manos tocan su corteza tierna, recorren tronco, perfilan yemas. Mis pies descalzos en la tierra, afianzan mi camino, enraizo mis ideas. Su aroma bien dentro acompañará mis ausencias. Me encapricho con la vellosidad de sus hojas interior lechoso, elixir de Cleopatra. Su ancianidad y sombra ... caricias del tiempo. Devota de la higuera, me prosterno ante ti. En las tardes, en las noches de verano eres mi cobija de estrellas. Tan generosa. Árbol-mujer que recibe brevas e higos sombra y arraigo. Si fuera alcaldesa plantaría higueras en las plazas, en colegios, en los patios de las casas... Así, al llegar septiembre todo sería fácil.

La Maga

Hay días en los que me levanto con esencias de la Maga, aunque no recorro París ni sus puentes, Madrid se extiende como geografía por la que discurro a la deriva, sucesión de encuentros fortuitos se tropiezan sucesivamente en mi camino; hijas de vecinas de mi abuela, amigos de mi padre, la prima de mi madre a quien visitábamos durante la infancia y hace 25 años que no se hablan. A mi amiga actriz elegantísima con sus eternos turbantes, a mi entrañable amigo con quien contaba cuentos y volábamos al alimón con el público, a Orima y mi paraguas rojo que dejé olvidados en un Café, a la tarta de zanahoria que siempre me espera frente al Real Cinema, al Entredós que es puro encuentro, a la salida del Banco de España... ... ... Derivas ... .. ... Madrid, un pueblo. Pasillos de tiempo cruzan entre Arenal, Sol, Alcalá, el metro y la Plaza Mayor. De Santo Domingo a Lavapiés soy la Maga. Salgo descalza y encuentro miradas, tomamos café o vino o cerveza con limón y patatas bravas. Las tapas, n...

El silencio nombrado

Sin saber me llevé tu nombre. Una carga que repito en la saciedad de mis olvidos. Pierdo todo solo te re-cuerdo. Llueve. Las manos abiertas se enredan en tu nombre infinito prolongado imborrable. Letanía silenciada que estalla cuando callo. Canto Quisiera Tapo volver Lavo a tu nombre Resbalo sin aristas siempre sin huellas la mancha que te nombra nada quisiera Soy la ladrona que en silencio se descalza