sábado, 4 de diciembre de 2010

Llegada



Vengo de los mares del sur, zarandeada por las corrientes de Tarifa, desbordada por el azote de poniente. Traigo las sogas del vendaval, el hilo fino de la resaca y la brisa. Por encima de todo, vengo.

Llego destruida. Sobre mis mejillas la arena mojada, fría. Por mis andrajos adivinarás que antes conocí la dicha, pasión enmarañada que desemboca en desconsuelo. Llego molida por el viento y sé que merezco un leve descanso.

Siento el lado cóncavo de la playa que me sostiene. El rugir de la tempestad sobrevenida. Grandes troncos de madera salada me hacen compañía. ¿Dije fría? estoy viva, eso es lo que importa.

De la levedad al levantarse, ¿cuántos son los pasos?, ¿dónde están las fuerzas?, ¿cuáles son mis anclas?, ¿en qué cajón guardé mis velas?

Levantarse Pina, levantarse.
Levantarme en 8 tiempos, en 6, en 4, en 2, en 1.
Alzarse sobre una misma como proceso.

Vengo de los mares del sur, rastreada por las corrientes de Tarifa, desbordada por el azote de poniente. Traigo las sogas de la ventisca, el hilo fino de la resaca y la brisa. Por encima de todo, vengo. Me levanto, me sostengo.




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