domingo, 26 de julio de 2009

La higuera

En urbangarten hay un patio con las puertas abiertas.
En el centro, serena,
la higuera.

Su perfume me envuelve
en nostalgias, futuros y momentos.

Mis manos tocan su corteza tierna,
recorren tronco, perfilan yemas.
Mis pies descalzos en la tierra,
afianzan mi camino,
enraizo
mis ideas.
Su aroma bien dentro
acompañará mis ausencias.

Me encapricho con la vellosidad de sus hojas
interior lechoso, elixir de Cleopatra.
Su ancianidad y sombra
... caricias del tiempo.

Devota de la higuera,
me prosterno ante ti.
En las tardes, en las noches
de verano
eres
mi cobija de estrellas.

Tan generosa.
Árbol-mujer que recibe
brevas e higos
sombra y arraigo.

Si fuera alcaldesa plantaría higueras
en las plazas, en colegios,
en los patios de las casas...
Así, al llegar septiembre todo sería fácil.

2 comentarios:

  1. Yo adoro las higueras. Son árboles antiguos, que vienen del pasadoy lo conservan. En casa de mi abuelo, en el campo, había una higuera, que es el árbol más hermoso que recuerdo. Todos los veranos esperabamos que diera frutos. No recuerdo nada más delicioso en mi infancia. Esa higuera sigue dándome sombra, aún sin existencia. Si, sin duda es un árbol hembra, fuerte, suave y protector. Y generoso.

    Port

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  2. Mi abuela, de forma natural, nació en la Higuera, (pueblo del que solo recuerdo su cielo intenso, negro y estrellado. Allí vi por primera vez una estrella fugaz, me dijeron que pidiera un deseo y solo me recuerdo concentrada, intensa y feliz).

    Sus raíces, las del árbol, son las mías.
    Las estrellas, las del cielo, las compartimos.

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