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Todavía hay muertes, demasiadas muertes

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¿Acaso              la bomba atómica se excusa por ser explosiva?             una estrella fugaz se avergüenza de su estela? ¿Acaso             el viento pide permiso para abrir y cerrar puertas? Tan solo escucho a las mujeres pedir perdón  por ser por estar por volar  no hay otra criatura en la tierra y las galaxias que asuma mejor la culpa patriarcal. Lamentable que para ser iguales sea necesario ser rebeldes, contestatarias, indisciplinadas pero es esa grieta la que nos da vida y somos, aún hoy,  amapolas que crecen en el asfalto.  Vera Moreno. Noviembre 2014. Semana por la eliminación de la violencia machista.

Retazos de fruta

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Ser niña para subirse a un árbol y comer manzanas como un pájaro; sin permiso, en silencio o cantando, pero subir y morder el no se puede.  Disparar a la manzana y tropezar a bocajarro con el cuerpo sin vida. Jugar a vencer y ser vencido como el cohete que no resplandece, que nace tartamudo. Perder el cuchillo del abuelo, inseparable de su manzana, en la mesa de un comedor universitario para sentir el vacío y la pérdida del latido impar. Relamer la ausencia ácida y sus fluidos. Ser manzana sin cuchillo, sin mordisco. Morir viajando sin llegar a destino. Madurar sin que nos desgarren las ropas, ser un sabor cítrico, electrizante y desperdiciado por la desidia y el olvido.  Revivir recordando el árbol, al abuelo de manos gruesas y los manzanos en flor compitiendo con la belleza de una nube en el cielo abierto.  Vera Moreno. Noviembre 2014.

Noviembre crece

Post by El Circo .

Aliterame, my love

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Quise yo ver la lluvia quise llover y yo ví tras el cristal. Respira peces lloviéndome a cántaros yo viéndome en la lluvia. Vera Moreno, en un post it encontrado. Recuperado de un bolso de otoño en 2014.

Susurro para Angela

Guardar la ropa de verano en una maleta que no viajó es triste.  Leer que ayer se murió  el padre de una amiga alarma. Como si todos los padres y las madres estuvieran en la cola del pan  y se acabara la vida justo  cuando le toca al tuyo.  La nada habita en mi maleta repleta de espera. Tristeando trilces                     se pasó el estío leyendo en el salón desnuda escribí mi mejor poema              sin pizca de sol.

Ciclos

Encontrar un corazón de hierba en las aceras de la ciudad,  mientras en los sótanos de los hospitales todo se tambalea, siguiendo el rumor del ruido de los carros repletos de sábanas sucias en bolsas de plástico transparente. La escoria de los hombres y el sistema golpea las paredes mordiendo la pintura que hace años fue blanca. Ahora la pared de aquí desollada por la urgencia nos lleva a preguntarnos cómo serán o habrán sido las paredes frías de hospital en Kosovo o en la ciudad de Gaza. Todo tan desangelado en este submundo paralelo, bajo tierra. Bajo tierra el ruido, la mámpara, las alarmas intermitentes repican en el mapa de lo urgente.  Arriba, más arriba, la luz, la brisa de septiembre y la brizna de hierba entre las manos de quién se detiene a comprender la trágicomedia del misterio de la muerte y la vida. Al otro lado de las ventanas de cristal no hay plantas, y en el mismo momento que la mano recoge para tocar el corazón de hierba, al otro lado,  alguie...

Nunca llames señora a una cabellera roja

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La diosa de cabellos vivos, i ndómitos y crecientes es una  mujer desnuda de cabeza nido.  Entre sus mechones rojorescentes habita el bosque con   ramas de olivo y  sus ciento volando.  Su cabellera se enreda  en fuentes de agua sulfurosa  y se eriza con el viento del Oeste.  Su pelo largo de mil pájaros azules anuncia   tardes salvajes, .... a ún antes del crepúsculo.  Tan solo la nieve jabonosa calma inmensa jauría.  Son los dedos de un hombre tranquilo quienes   deshacen, en silencio,   al borde del baño,  nudos y maleficios. La diosa se revolverá con el orgullo de la serpiente, sin embargo,   el fuego de unos ojos verdes y amarillos h ipnotizarán el cabello. T ocarán suelo las miosotis¡º y volarán los colibríes d eshenebrando la franja que teje el cielo y la tierra.  Dedos que alejan el viento del barro.  Por un mágico momento, la  mujer y la...