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Ciclos

Encontrar un corazón de hierba en las aceras de la ciudad,  mientras en los sótanos de los hospitales todo se tambalea, siguiendo el rumor del ruido de los carros repletos de sábanas sucias en bolsas de plástico transparente. La escoria de los hombres y el sistema golpea las paredes mordiendo la pintura que hace años fue blanca. Ahora la pared de aquí desollada por la urgencia nos lleva a preguntarnos cómo serán o habrán sido las paredes frías de hospital en Kosovo o en la ciudad de Gaza. Todo tan desangelado en este submundo paralelo, bajo tierra. Bajo tierra el ruido, la mámpara, las alarmas intermitentes repican en el mapa de lo urgente.  Arriba, más arriba, la luz, la brisa de septiembre y la brizna de hierba entre las manos de quién se detiene a comprender la trágicomedia del misterio de la muerte y la vida. Al otro lado de las ventanas de cristal no hay plantas, y en el mismo momento que la mano recoge para tocar el corazón de hierba, al otro lado,  alguie...

Nunca llames señora a una cabellera roja

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La diosa de cabellos vivos, i ndómitos y crecientes es una  mujer desnuda de cabeza nido.  Entre sus mechones rojorescentes habita el bosque con   ramas de olivo y  sus ciento volando.  Su cabellera se enreda  en fuentes de agua sulfurosa  y se eriza con el viento del Oeste.  Su pelo largo de mil pájaros azules anuncia   tardes salvajes, .... a ún antes del crepúsculo.  Tan solo la nieve jabonosa calma inmensa jauría.  Son los dedos de un hombre tranquilo quienes   deshacen, en silencio,   al borde del baño,  nudos y maleficios. La diosa se revolverá con el orgullo de la serpiente, sin embargo,   el fuego de unos ojos verdes y amarillos h ipnotizarán el cabello. T ocarán suelo las miosotis¡º y volarán los colibríes d eshenebrando la franja que teje el cielo y la tierra.  Dedos que alejan el viento del barro.  Por un mágico momento, la  mujer y la...

Dón de las alas

En el sótano, la pared pintada de blanco y junto a la puerta blanca con ventana la jaula sin pájaro.  La culpa del inocente habita dormida en la jaula vacía. 

Negación

                                                              Hay golpes tan fuertes en la vida, yo no sé.                                                                         César Vallejo Se ha caído.  Se ha derramado. Se ha roto el vaso de leche que contenía al miedo. Todo asusta. Pronunciar la palabra muerte,  escribir amor y temblar ante sus sílabas. Desconocida noche ahora todo asusta.  La jaula se ha vuelto pájaro  Alejandra  ¿Qué hacemos con tanto miedo? Recuérdame el camino para hacerlo pequeño.  Caen bombas en Gaza y sin nombrar se cuentan a los muertos. Mi amiga Mercy del Perú cuenta las...

June is blooming!!

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Este mes de junio ha sido extremadamente creativo y estoy muy feliz con todos los pasos tomados. He participado en el cierre de varios ciclos poéticos. La jam de los viernes de Carmen Jiménez en el Albatros, los sábados culturetas de Antonio Sánchez Fernández y Pilar y finalmente, el broche final de las jams temáticas coordinadas por Ángeles Fernangomez. Cada una con el carácter y la personalidad del público y sus maestros de ceremonias, todas han sido fantásticas, muy musicales. Cada día siento más la música en la poesía y la poesía en la música, dos mundos que noche tras noche comienzan a ser uno solo. En este mes de junio de 2014 ha nacido el proyecto de fusión Bohemian Neighbours donde la palabra se trenza con la música y la música se deconstruye con el calor y la fuerza de la palabra hablada. La semilla la plantamos en los sábados culturetas junto con Claudia García, actriz, cantante y música colombiana procedente de la orilla del pacífico, William Carreazo nos trajo los...

Borrador

Tanto calor para que borres ahora sus muslos y su vulva de tus versos. Tan blancos para que los borres. ¿Por dónde vaga el alma en invierno? ¿Dónde queda el cuerpo? Tanto calor. Se entrecruzaron sus raíces y las tuyas en el lecho tanto Fahrenheit para tan poco. La naranja en la mesa espera el zumo, vacío el vaso, vacío. Y sus vísceras en un caldero hígado, corazón, cerebro vueltas y vueltas a fuego lento. No dejes rastro de su paso por tu cuerpo.

El secreto de la luna grande

La señora Brígida tenía una verruga en la cara, por ahí le entraban y le salían los muertos. A su marido le mataron después de la guerra, cuando volvía a su pueblo a ver a los suyos porque decía, pensaba, que él no había hecho nada malo. Dicen que fue por donde las eras, pero no fue ningún Valdeverdejo, sino de Torrico, de la raíz misma de su pueblo. Le trincharon con un tridente afilado de madera, y no separaron el trigo de la paja, sino que le entraron por las vísceras y la punta del tenedor gigante vio el sol a través de su costado. Un hilillo, que se encauzó en reguero de sangre, quedó tras sus pasos cuando alcanzó a su padre y dijo: me han reventao por dentro, padre.  La señora Brígida cosía y cosía:  lagartera, mi niña, lagartera. Con manos de plata y ojos de florerero cosía de memoria, siguiendo al tacto las hebras y la tela. Sus dedos de hilandera todo lo sabían.  Finas puntadas certeras sobre la tela y no sobre el cuerpo, para unir ausencias, para crear b...