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La falta

Mis pies resbalan jugosos por las piedras del río. Cada canto rodado es una aventura del tiempo. Decidir el camino es cantar en cada salto. Cruzar a la otra orilla es la meta. Miro mi ombligo con asombro, no recordaba haberlo dejado ahí: subir y bajar, entrar y salir del agua. Los músculos se alteran. Son tantas las raíces que se estiran por debajo del agua. Son tantas las dudas que me impiden dar el gran salto. La orilla. Hoy estoy en el centro de la nada. Guardo el rumbo en el bolsillo, el reloj me atrasa. El cielo observa el reflejo de las hojas de los árboles sobre el agua crespa, siento el peso del vestido de piedra de Virginia Woolf. En este río sin vacas, quedo inmóvil, lloro-río a cada paso. Esta mañana desayuné dudas y merendé nubes. Ahora no entiendo a mis pies que balbucean blancos al ras de la corriente. Al otro lado, la orilla.

Ámame indómita y rebelde

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La identidad nace con el no. Circula por mis límites, acepta mis negativas que... poco tienen que ver contigo. No personalices mis caminos de púas, mis dientes afilados. Hoy quiero sacar mis lagartijas, mis cabras, mi ira desproporcionada. Aléjate por un rato y vuelve. Ámame indómita y rebelde, mis pies bordean el acantilado, juegan al vértigo. Mis alas me protegen. Soy de piedra, madera y vino: cuando me siento roca no me quieras arena, cuando soy bambú no me digas cómo lo harías tú. Cuando vino soy, escuchemos las cascadas que rompen la gravedad de los hechos. Ámame indómita y rebelde.

Solos quedan

Quedan. Sólo quedan los solos los que ya antes no eran nadie. Ahora son sólo uno de familias que comen vacío, y nada. Sólo queda el roto ... solo. La luna menguante es una gigantesca pala. Los otros, duermen bajo los escombros en colchones de yeso y lana.

Dibujo vikingos

Como cuando estábamos en clase de dibujo y tú, sobre un coche afuera mirabas al sol. Y también, mi sonrisa.

Del ir y volver al ir para quedarse

Ya no recuerdo quién fue primero, pero se fueron todos. Tal vez fueron Luz y Rodrigo que nos dejaron para habitar un pueblito en la frontera del norte de México. Carina, volvió a su tierra de lluvia y zamburiñas. Cuando se fueron todos los que tenían raíces comenzó el éxodo de los que se criaron en estas calles empinadas y llenas de vida; Manuela se fue a París y muchos otros amigos volvieron a colonizar el extrarradio: primero Leganés y Alcorcón, luego Pinto y también Valdemoro. Así se fueron todos. Esta noche Estela empaqueta su vida rumbo a los mares del Sur, al este Estela en cabo de Gata. Ya solo queda, qué poco y bueno queda, el marqués de Lavapiés que nos espera en su plaza. Nos cambiaron el Olimpia, peatonalizaron las calles y con cámaras registran la noche y el día. Cuando vuelven de Sevilla dicen que me han visto por Argumosa, mi antiguo mar de terrazas, petas, y malabares, pero es sólo una imagen de la retina confusa. Desde Santo Domingo a Lavapiés muchas noches fui, la m...

Si los árboles hablaran

Anclado en un sol aferrado a una tierra sin agua me estiro cada día para tocar el cielo, me estiro cada noche por debajo de la tierra buscando alimento. Veo a mis jóvenes delgados como hilos correr furtivos. La noche se los lleva al otro lado del Estrecho. Algún día mi madera flotará sobre olas bravas y algún hijo desnutrido de esta tierra se aferrará a mi tronco. Juntos, exhaustos, rozaremos el cielo. ...Silueta de papel que nos desprende...

La pantalla que se convirtió en nevera

Tengo una ventana que me abre al mundo a veces, reduzco el mundo a una pantalla. Descalza me lanzo al macworld, al skype del tripazo sobre la cama resurjo con mensajes, fotos, amigos, vídeos musicales. El impulso en esta gran piscina me refresca, calma mil ansiedades. El salto me expresa. Click, click, click navego, estoy aquí. Click, click, click tecleo, luego existo. A veces, la pantalla se reduce a un spam, a un ppt que no abre, a un tiempo perdido que navega. Navego perdida entre pestañas que no me llevan a nada. A veces, mi TFT es la nevera que no seduce el billete de avión con retraso me cuelga y no descanso. Descarga dormida me inquietas. Yo no sé, pero diría que, a veces, me da sensación de hartazgo, abro las cuentas como quien abre la nevera llena y no ve nada.