viernes, 1 de febrero de 2013

Des-propósitos

En mala hora enhorabuena cuando te dan las llaves de una casa de ensueño que se torna tu pesadilla. En mala hora cuando te convencen para seguir con una relación que nació muerta, sin alegría, con ficciones que no vuelan, que no aterrizan. En mala hora enhorabuena cuando los tercos ganan las elecciones y en menos de dos años han descuartizado estructuralmente tu país. En mala hora enhorabuena si decides quedarte un poco más en el Saturday night y se prende un fuego en la macrofiesta de tu primo el crack de los negocios efímeros. En mala hora enhorabuena cuando firmas un contrato laboral que te esclaviza.

Si hay algo que me desconcierta es desconocer que viene después de lo ya vivido; decidir sin saber cómo se va a modificar el contexto en el que vivimos; perder el tiempo dudando para escribir los logros de una vida fallida. Si hay algo en esta vida que me convenga aprender hasta los huesos, no es sólo aprender a compartir, a participar y a perder, no sólo. Por pequeña que sea la batalla también quiero aprender a ganar, aunque mis ideales se configuren en abrir las manos, sonreír al viento y subir a la montaña para llegar a la cima y poder observar el color y la distancia del horizonte, agradeciendo que haya alguien cerca para compartir el milagro. Aún así, me gustaría saborear la cucharada ganadora y compartirla con mis salvajes, sin trepar, sin pisar: construyendo.
 

4 comentarios:

  1. Leyéndote me he acordado de una cita inolvidable de Federico Luppi en Un lugar en el mundo: "Ya sé que tengo perdida la guerra, pero por lo menos quiero darme el gustazo de ganar esta batalla". Y muchas veces la vida se resume en eso.
    Un beso.

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  2. Es una película que conviene volver a ver de vez en cuando, y sí, definitivamente, necesitamos, queremos darnos ese gustazo, por pequeño que sea.

    un abrazo Juanma.

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  3. En mala hora enhorabuena... por pequeña que sea la batalla, cada día hay que librarla, para convertir cada día en un buen día. Y si la batalla es grande, pan y queso para el camino, siempre compartido.

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  4. Contigo cerca es mucho más sencillo librar batallas. Eres una gran guerrera, siempre con la sonrisa puesta y esos ojos de pez estrella.

    Un abrazo

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