martes, 9 de noviembre de 2010

Están secas las hojas

Cuéntame los cuentos más largos esta noche. Susúrrame el movimiento de las hojas de otoño cuando suben las escaleras de la salida del metro. Cuando el viento azota la cara fría y dicen que hay que seguir avanzando.

Cántame la nana más larga ahora y siempre. Deja que el olor penetrante de las natillas recién hechas de madre me inunden bajo el calor de las mantas, invítame a levantarme de esta cama pesada de hojas secas.

Lávame las manos que se me caen todas las certezas. Recuérdame donde está cada tecla en mi piano, rásgame esta melodía caída en el alféizar de todas mis ventanas.

Límpiame el horizonte que me siento ciega. Limpia los cristales turbios de estos tiempos que no acaban.

El largo viaje hacia la noche es un cuento que me desgarra. Dile a padre que no me abandone, que me cuente una y otra vez los misterios ocultos de la vida, que me descubra la belleza del sol y del frío, que me ate a la tierra, que me enrede en este río, que me temple en las noches de invierno aunque el calendario diga que es tiempo de hojas secas. Dile a padre que cómo me cuesta reír, que sé que él es el sol de la noche y el incienso de la madrugada.

Cuéntame los cuentos más largos esta noche, que no lo dudes, que hoy, también tengo frío.


Nelken Rot




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