jueves, 22 de marzo de 2012

Anidar en sofás ajenos



No quieres que lleguen.

Rezas a tu manera para que esta casa se adhiera a tu cuerpo pequeño, para que esta madera que ahora barres te pertenezca: una hora más, un día más. Serías más feliz si vinieran mañana o mejor, la semana que viene. Sabes que vuelven, aunque no consigues encontrar la ecuación científica que determine en qué minuto interrumpirán tu canto. ¿Cuál será el movimiento de tus manos cuando lleguen de nuevo con sus maletas? ¿En qué escalón estará tu pie derecho? ¿Qué nota se detendrá por tu garganta cuando los oigas? Entrarán ruidosos por el umbral de la puerta entreabierta, usurparán el territorio, ese lugar que piensan es su casa y que sin embargo, se convierte ahora, en la claridad del día, en tu propia iglesia.  Santuario laico, de paz y armonía. Espacio y tiempo se funden en tu propia madeja. Son hilo y ovillo, almohada y pista de baile para tu lastimado ser.

Con detenimiento observas las telarañas vencidas por el sol y los días. Las arañas deben habitar  por debajo de la hamaca, otras prefieren la oscuridad de las cortinas. Sin embargo, el calor las debe taladrar igualmente el seso, a juzgar por el número de insectos muertos que aparecen al descorrer la tela fucsia de las cortinas. Pasas a la acción y  tu cuerpo magullado reposa sobre la curva de relax y madera clara. Siempre miraste con deseo a las mecedoras, recaes ahora en esta tumbona combada de mimbre que te acomoda el sueño de media tarde. Los ojos entornados disfrutan del paisaje interior de tu nuevo habitat. Aquí todas las maderas son macizas. Muebles que juegan en una sinfonía cromática de colores, una sucesión de matices de robles esmaltados hasta llegar a la talla tosca del roble macizo, natural. La mesa de café baja, cercana a uno de los sofás del living, es bruta, llana, sin aristas: contiene la energía de la materia prima, sin pulir.


Disfrutas de la amplitud de líneas: los espacios diáfanos, las vigas de madera vista, los amplios ventanales. Esta arquitectura de invierno que invita al sol a entrar es nórdica y te hace sentir en casa, en tu propia casa. Esa que nunca podrás comprar. Suena el viento recorriendo las ramas por el bosque de pinos, sorda buscas el rugido de un motor y llegan, en cambio, los sonidos cálidos de los cencerros de las vacas. Adoras este silencio uterino. El alborozo de los niños se escucha lejano y deseas que siga siendo un eco distante.

Aunque trajiste cuatro pares de botas para andar por el campo, prefieres andar descalza sobre la tarima. Unos calcetines gordos te dan un aspecto alemán. El gato merodea por afuera, quiere entrar pero le sientes extraño, asertiva le niegas el paso. Sacas la basura con decenas de arañas muertas, disecadas por los grandes ventanales del oeste. Las otras, las vivas, cohabitan contigo, en principio, no te molestan.


martes, 13 de marzo de 2012

Letras caídas



Sobrevivo
a la palabra rota.


Se engancha la cremallera
que no cierra el grito

azul

cuando no ven, no te nombran.



No mientas:

mi nombre

la palabra

sí que importa.



La verdad habita
en  vaso vacío.

O
tal vez,
duerma en el silencio
helado 
de una fuente seca.



sábado, 10 de marzo de 2012

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El gran maestro grabador, José Luis Kuevas, una figura imprescindible dentro del diseño gráfico  en el municipio de Rivas Vaciamadrid, presenta en Madrid la exposición Papeleando

Un homenaje a los sentidos donde el tacto y lo visual se entrelazan alimentando algunos de los agujeros que llevamos en los bolsillos. Nutriendo ese no sé qué me falta. Encontraremos nidos creativos sobre los que posar el vuelo, recuperar el aliento para disfrutar de la creatividad en estado puro.

La inauguración finalmente será el domingo 11 de marzo a las 12.00h en La Dominotería, cerca de Conde de Casal.

La Galería albergará la muestra de este excelente diseñador gráfico hasta casi finales del mes de marzo (22-03-2012). Reserva un hueco en tu agenda, te encantará.





http://www.ladominoteria.com
http://lacajitadelartedeladominoteria.blogspot.com

http://www.jkuevasgrabado.blogspot.com



jueves, 8 de marzo de 2012

Blackout



Las actrices del barrio no me llaman.

Porque no tengo labia o sí

pero yo

no me pavoneo

no cobro de 500 en 500.

Supongo

será cuestión de look o de pose.
 


Las distancias me delatan

de cerca se ve

que no soy un chico duro.

Las actrices del barrio no me llaman.


Escrito en Lavapiés. (Madrid)

viernes, 2 de marzo de 2012

A mesa puesta



Hoy me levanto y es marzo.
Los años han dejado
desierta a montaña
pelada llora,

canta por una nieve
que hoy marcea su costado.


Con cuidado desato al sol.
La tierra ávida 
esponjea
                   surcos, ramas,

se estremece al crunch.
Caen los copos          
maná de marzo.


Hoy acuesto a las niñas
que saltaron al aire
venciendo al frío.



Marzo, cobija 
para sembrar deseos.