viernes, 24 de febrero de 2012

Colección de miedos


Somos lo que leemos.
NR


Canto


el tiempo tiene miedo
el miedo tiene tiempo
el miedo

pasea por mi sangre
arranca mis mejores frutos
devasta mi lastimosa muralla

destrucción de destrucciones
sólo destrucción

y miedo
mucho miedo
miedo.


***
Alejandra Pizarnik
Buenos Aires, 1936-1972.

Texto: La última inocencia (1956).
Imagen: "Fuerza interna" de Rosie Hardy.

Cortesía del blog http://alejandrapizarnik.blogspot.com/



Todo asusta

Asusta que la flor se pase pronto.
Asusta querer mucho y que te quieran.
Asusta ver un niño cara de hombre,
asusta que la noche...
que se tiemble por nada,
que sería por nada asusta mucho.

Asusta la paz por los jardínes
asome sus orejas de colores,
asusta porque es mayo y es buen tiempo,
asusta lo completo, lo posible,
la demasiada luz, la cobardía,
la gente que se casa, la tormenta,
los aires que se forman y la lluvia.

Los ruidos que en la noche nadie hace
-la silla vacía siempre cruje-,
asusta la maldad, y la alegría,
el dolor, la serpierte, el mar, el libro,
asusta ser feliz, asusta el fuego,
sobrecoge la paz, se teme algo,
asusta todo trigo, todo pobre,
lo mejor no sentarse en una silla.

Gloria Fuertes
De todo asusta
Madrid, 1917- 1998



Génesis

Si tengo este dolor,
tengo barro en las manos:

puedo hacer un cántaro o una losa.

Tengo este miedo, estas dudas, tengo
una página en blanco,
un compás de silencio.

Si tengo este abismo
puedo
elegir
la pureza.

Tengo este dolor,
tengo barro en las manos,

me tengo que poner a hacer el mundo.

Laura Casielles en Los idiomas comunes.
XIII Premio de Poesía Joven Antonio Carvajal.
Nacida en Asturias en 1986!!

domingo, 12 de febrero de 2012

Tick tack

Todavía no he encontrado el reloj que se quiera quedar conmigo. Me han regalado cientos, y todos retrasan; como el de la comunión (10 minutos); como el azul celeste gigante que cuelga de mi habitación (33 minutos y vamos por la segunda pila nueva); como mi swatch negro que le cambié 3 veces de correa hasta que decidió quedarse en algún lugar de Escocia; como el reloj de pared a quien se le vencieron las alas; como a mi reloj de bolsillo que anda perdido esperando a que le encuentre.

La vida es una suma de relojes; una acumulación de tick tacks; latifundios medidos por la sombra de un árbol; mañanas que despiertan con conversaciones estridentes del chavalerío que llega a la puerta del instituto. Medir tiempos contando el número de padres nuestros que rezaban nuestras abuelas para saber que estaba cocido un huevo.


Las noches son una huída contra los despertadores, los arrastro detrás de la puerta para forzarme en la mañana a levantarme. Los despertadores cambian bajo la almohada el sentido de las manecillas, a la mañana siguiente triunfa el caos por encima de las sábanas.

Despertar adores, no siempre. A veces, son jarro de agua fría, persiana que levanta al destiempo, una manta que se recoge y destapa la queja. El despertar adorado con el tiempo fue el beso de tu padre que vigilaba tu sueño y apagaba las luces de las aceras para dar sentido al sol. El despertador necesario es la madre que se levanta para que llegues al examen. El despertador de apoyo es tu pareja que corre por la mañana a cumplir tus quehaceres matinales y remata la jugada con tostadas de pan recién hecho y tomate picadito.


Relojes hay miles, y aunque pretenden ser objetivos, rigurosos, universales, a veces, se saltan las leyes de la gravedad, de la física cuántica y retrasan o adelantan la ley de la relatividad de Einstein. Hubo un tiempo en que el tiempo era circular y merendábamos siempre que queríamos, eternamente: terminábamos un té y saltábamos a por el chocolate en la silla de al lado... hubo un tiempo donde el tiempo se estiraba y encogía con una cuerda... ese tiempo de campanas ... un verano extenso, interminable: sin principio, sin fin

...








domingo, 5 de febrero de 2012

viernes, 3 de febrero de 2012

Wislawa Szymborska


Escribiendo el curriculum

¿Qué hay que hacer?
Presentar una instancia
y adjuntar el curriculum.

Sea cual fuere el tiempo de una vida
el curriculum debe ser breve.

Se ruega ser conciso y seleccionar los datos,
convertir paisajes en direcciones
y recuerdos confusos en fechas concretas.

De todos los amores basta con el conyugal,
los hijos: sólo los nacidos.

Importa quién te conoce, no a quiénes conozcas.
Viajes, sólo al extranjero.
Militancia en qué, pero no por qué.
Condecoraciones sin mencionar a qué méritos.

Escribe como si jamás hubieras dialogado contigo mismo
y hubieras impuesto entre tú y tú la debida distancia.

Deja en blanco perros, gatos y pájaros,
bagatelas cargadas de recuerdos, amigos y sueños.

Importa el precio, no el valor.
Interesa el título, no el contenido.
El número del calzado, no hacia dónde va
quien se supone que eres.
Adjuntar una fotografía con la oreja visible:
lo que cuenta es su forma, no lo que oye.
¿Qué oye?
El fragor de las trituradoras de papel.


Wislawa Szymborska. Ha muerto el 1 de febrero de 2012.