lunes, 30 de agosto de 2010

Certechuelas

Quisiera trazar la línea precisa
de la palma de mi mano.

Se arquean las siluetas desde la ventana:
nítidez
contraste
del horizonte de montañas.

La noche reajusta la amplitud del costado:
el labio de sal y la lengua de arena.

Si pudiera tostar al sol mi decisión.
Sólo la vara de las letras abren una grieta:
palabras de pedernal
adoquines de mi camino.


viernes, 27 de agosto de 2010

Encuentro con el punto

Viernes, Venus, ¿vienes?

No sé si me saldrá punto y final o punto y seguido.
Hoy, Puma, quiero aclarar cientos puntos.

No sé si el punto y seguido será
lo suficiente punto y
lo suficiente-mente seguido.

La tentación, mi tentación, caer
en el punto fatal.

Licor de escorpiones.

Viernes, Venus, ¿vienes?




martes, 17 de agosto de 2010

Atracción por el puma

El cascarón se rompe remolón.
Viernes, Venus, ¿vienes?


Navegamos como imanes
hacia el epicentro del Tsunami,
nosotros.

Se sumergen los cuerpos
entre remolinos de arena.

Compartimos divos
besos de Venus.
Rescatamos plenos
perlas negras.

Nos despedimos a la fuga.
Viernes, Venus, vienes y ... te vas.





martes, 10 de agosto de 2010

La visita

Imagen: Esteban Vicente


Depositaron cuidadosamente la sal y las partituras debajo de su almohada. Cuando despertó una sonrisa se quedó dibujada en su cara, descalza corrió al piano y tocó. Sus dedos bailaban por el teclado en blanco y negro, sin embargo, la música que desprendían sus manos hablaba de cintas de colores, de árboles que se mecían al capricho de los vientos del sur, de casas con ventanas abiertas y cortinas que volaban como cometas. Pasaron los días y su sonrisa seguía allí, como las teclas que desprendían su mejor tesitura para acompañar el deseo y la convicción de tan magnífica intérprete. Sus pies delgados y descubiertos se movían al compás.

Pronto llegaron en autobuses aquellos que andaban inquietos con sus vidas. Al llegar reconocían mensajes ocultos tras aquellas composiciones musicales y transformaban su camino tomando las decisiones más sabias. Todos volvían agradecidos a la fuente primera, allá donde manaba la música más pura, y plantaban mangos, higueras, magnolios... para dejar memoria de su infinita gratitud por el regalo recibido.Una noche ella se levantó del piano y se recostó sobre una hamaca del jardín. No despertó más.

Aún hoy, todos recuerdan su sonrisa, su música y sus tesoros. El jardín de las notas celestes es un lugar que acoge a todo aquel que pierde sus baldosas, sus zapatos o las ganas de seguir creando. Un paraíso que transforma en ángel todas las lágrimas.





sábado, 7 de agosto de 2010

El sostén perdido


Después
de amputar mi brazo izquierdo,
de quitarme la nariz
de dejarme los pies en los zapatos
de olvidarme el pelo en el cepillo
de depositar las orejas junto a los pendientes...

Después

de encontrar vestidos con cinturas marcadas
rebuscar cuellos entre bufandas
jugar con anillos olvidados en guantes
de apoyar mi almohada sobre un pecho amable

Después descubro que

ahora no encuentro el plano de la baldosa que me sostiene.